Tani... lee con atención las siguientes palabras y por favor escríbeme, no te olvides de mi.  Marcos.

 

 


¡Pues bien ! yo necesito

decirte que te adoro,

decirte que te quiero

con todo el corazón ;

que es mucho lo que sufro,

que es mucho lo que lloro,

que ya no puedo tanto,

y al grito en que  te imploro

te imploro y te hablo en nombre

de  mi ultima ilusión.

 

Yo quiero que tu sepas

que  ya hace muchos días

estoy enfermo y pálido

de tanto  no dormir ;

que ya se han muerto todas

las esperanzas mías,

que ya están mis noches  negras

tan negras y sombrías,

que ya no se ni dónde

se alzaba el  porvenir.

 

De noche ,cuando pongo

mis sienes en la almohada

y hacia otro mundo quiero

mi espíritu volver,

camino mucho, mucho,

y al fin de la jornada

las formas de mi vida

se pierden en la nada

y tú de nuevo vuelves

en mi alma a aparecer

 

Comprendo que tus besos

jamás han de ser mios,

comprendo que  en tus ojos

no me he de ver  jamás,

y te amo y en mis locos

y ardientes desvaríos

bendigo tus desdenes,

adoro tus desvíos,

y en vez de amarte menos

te quiero mucho más.

 

A veces pienso en darte

mi eterna despedida,

borrarte  en mis recuerdos

y hundirte en mi pasión;

mas si  es vano todo

y el alma no te olvida

¿que quieres tu que  yo haga

con este corazón?

 

Y luego que ya estaba

concluido tu santuario,

la lámpara encendida

tu velo en el altar;

el sol de la mañana

detrás del campanario,

chispeando las antorchas,

humeando el incensario,

y abierta allá a lo lejos

la puerta del hogar.....

 

¡qué hermoso hubiera sido

vivir bajo aquel techo,

los dos unidos siempre

y amándonos los dos ;

tú siempre enamorada,

yo siempre satisfecho,

los dos una sola alma,

los dos un solo pecho,

y en medio de nosotros

nuestro hijo como un dios ¡

 

¡Figúrate que hermosas

las horas de esa vida !

¡que dulce y bello viaje

por una tierra así!

y yo soñaba con eso,

mi santa prometida ;

y al delirar en ello

con el alma estremecida,

pensaba yo en ser bueno

por  ti, no más por ti.

 

¡bien sabe Dios que ése era

mi mas hermoso sueño,

mi afán y mi esperanza,

mi dicha y mi placer ;

bien sabe dios que en nada

cifraba yo mi empeño,

sino en amarte mucho

bajo el hogar risueño

que me envolvió en sus besos

cuando me vio nacer!

 

Esa era mi esperanza...

mas ya que a sus fulgores

se opone el hondo abismo

que existe entre los dos,

¡adiós por la vez última,

amor de mis amores ;

la luz de mis tinieblas,

la esencia de mis flores ;

mi lira de poeta,

mi juventud, adiós ¡